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Cultura

La COP 16 y la Economía para la Biodiversidad en Colombia

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La Conferencia de las Partes (COP) es un evento crucial en la lucha global contra el cambio climático. En su edición número 16, que se lleva a cabo en Colombia, se abordan temas vitales relacionados con la biodiversidad y su intersección con la economía. Este evento representa una oportunidad única para que Colombia muestre sus esfuerzos en la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. Mediante el plan de trabajo del Ministerio de Ambiente busca: Integrar la biodiversidad en la toma de decisiones a todos los niveles. Las empresas evalúan, divulgan y reducen los riesgos e impactos negativos relacionados con la biodiversidad, opciones de consumo sostenibles para reducir el desperdicio y el consumo excesivo, reforzar la seguridad de la biotecnología y distribuir los beneficios de la biotecnología, reducir los incentivos perjudiciales en al menos 500.000 millones de dólares (USD) anuales y aumentar los incentivos positivos para la biodiversidad, movilizar 200.000 millones de dólares (USD) anuales para la biodiversidad de todas las fuentes, incluidos 30.000 millones de financiación internacional., fortalecer la creación de capacidad, la transferencia de tecnología y la cooperación científica y técnica para la biodiversidad, garantizar la disponibilidad y accesibilidad de los conocimientos para orientar las acciones en materia de biodiversidad.

La Biodiversidad en Colombia

Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, albergando aproximadamente el 10% de las especies conocidas. Esta riqueza natural no solo es un patrimonio invaluable, sino que también representa un potencial económico significativo. La biodiversidad proporciona servicios ecosistémicos esenciales, como la polinización, la regulación del clima y el suministro de recursos naturales.

Economía para la Biodiversidad

La economía para la biodiversidad se refiere a la integración de la conservación de la naturaleza en las actividades económicas. En Colombia, esto se traduce en iniciativas que buscan promover un desarrollo sostenible, donde las comunidades

locales juegan un papel fundamental. Proyectos como el ecoturismo, la agricultura sostenible y la producción de bienes y servicios ambientales son ejemplos de cómo la economía puede alinearse con la conservación.

Retos y Oportunidades

A pesar de los avances, Colombia enfrenta desafíos significativos. La deforestación, la minería ilegal y la expansión agrícola amenazan la biodiversidad. Sin embargo, la COP 16 ofrece una plataforma para que Colombia promueva políticas y prácticas que prioricen la conservación. La colaboración entre el gobierno, el sector privado y las comunidades locales es esencial para crear un marco económico que respalde la biodiversidad.

La COP 16 representa una oportunidad dorada para que Colombia lidere el camino hacia una economía que valore y proteja su biodiversidad. Al integrar la conservación en las políticas económicas, el país no solo protegerá su riqueza natural, sino que también fomentará un desarrollo sostenible que beneficie a las generaciones futuras. La comunidad internacional estará observando, y Colombia tiene la oportunidad de convertirse en un modelo a seguir en la economía para la biodiversidad.

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Cultura

ECOOVIDA 2026 llega a Cartagena: el Caribe será escenario del encuentro internacional sobre economías centradas en la vida

Viviana Vasquez Duque

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  • El evento se realizará del 21 al 23 de febrero en el Centro Agroempresarial y Minero del SENA Regional Bolívar, en Ternera, en el contexto de la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20).


  • Agroecología, cooperativismo, mercados solidarios y gestión comunitaria del agua estarán en el centro de las discusiones sobre modelos económicos basados en trabajo digno y soberanía alimentaria.

Bogotá, 16 de febrero de 2026

En un momento en que el debate global sobre tierra y desarrollo rural gana protagonismo, el Caribe colombiano se prepara para recibir uno de los espacios que buscan trasladar la discusión económica internacional al terreno de las experiencias comunitarias. Entre el 21 y el 23 de febrero, Cartagena de Indias será sede de ECOOVIDA 2026 —el Encuentro Internacional de Economías para la Vida—, que reunirá organizaciones sociales, academia, instituciones públicas y redes internacionales.

Las sesiones centrales se desarrollarán en el Centro Agroempresarial y Minero del SENA Regional Bolívar, en el sector de Ternera, mientras que la Feria de Economías para la Vida tendrá lugar en la plaza principal de Turbaco. El diseño del encuentro busca conectar el debate técnico con prácticas productivas y comunitarias, ampliando la participación más allá de los espacios institucionales.

Organizado por el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, el encuentro se plantea como una plataforma para visibilizar experiencias económicas construidas desde los territorios. Su director, Mauricio Amaya, señaló que la apuesta es “poner en diálogo iniciativas locales con escenarios internacionales para fortalecer políticas que reconozcan el trabajo digno y la soberanía alimentaria como ejes del desarrollo”.

La convocatoria coincide con un momento clave para Colombia, anfitriona de la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), donde se discutirán temas como gobernanza de la tierra y sistemas alimentarios. En ese contexto, ECOOVIDA se proyecta como antesala social y territorial, incorporando propuestas de comunidades campesinas, organizaciones solidarias y redes étnicas a una agenda internacional más amplia.

El proceso que dio origen al encuentro comenzó en 2024 con la firma del Pacto Internacional de Economías para la Vida. A diferencia de foros centrados en indicadores macroeconómicos, ECOOVIDA sitúa la discusión en prácticas existentes tanto en zonas rurales como urbanas: producción agroecológica, circuitos de comercialización directa, asociatividad productiva y gestión comunitaria de bienes comunes como el agua y la tierra.

Este enfoque surge en un escenario global marcado por tensiones sobre el uso del territorio, desigualdad y desafíos en el acceso a alimentos. Desde la perspectiva de Mauricio Amaya, el interés no se limita a cuestionar modelos económicos dominantes, sino a identificar alternativas aplicables a la formulación de políticas públicas en inclusión productiva y economía solidaria.

Delegaciones de América Latina y Europa participarán en intercambios sobre cooperación económica y gobernanza rural, lo que abre la posibilidad de proyectar experiencias locales en escenarios regionales. Aun así, la efectividad de este tipo de encuentros suele generar interrogantes sobre su impacto real. Sus organizadores sostienen que el alcance deberá medirse en resultados concretos —como la Declaración ECOOVIDA 2026— y en las alianzas que se consoliden tras el evento.

Más allá de su agenda inmediata, el encuentro plantea una pregunta de fondo: quién define la economía y desde qué experiencias se construye. En Cartagena y Turbaco, la apuesta será que esa conversación parta de prácticas cotidianas de comunidades y organizaciones que sostienen la producción, el abastecimiento y la vida en los territorios.

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Cultura

Gobierno Nacional crea más de 2.300 cargos y avanza en la formalización laboral del ICBF

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  • El decreto crea 2.353 cargos de trabajadores oficiales, avanzando en la formalización laboral de madres comunitarias y personal de hogares infantiles y comunitarios.
  • Los cargos se otorgarán de manera progresiva, según la disponibilidad presupuestal.

Bogotá, D. C., 30 de diciembre de 2025 — En el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 Colombia Potencia Mundial de la Vida, el Gobierno nacional expidió el Decreto 1398 de 2025, mediante el cual se crean 2.353 cargos de trabajadores oficiales en la planta de personal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) Cecilia de la Fuente de Lleras.
La medida se fundamenta en los principios del derecho laboral establecidos en la Constitución Política, como la igualdad de oportunidades, la estabilidad en el empleo y el acceso a la seguridad social. Asimismo, da cumplimiento al artículo 68 de la Reforma Laboral, Ley 2466 de 2025, que ordena la formalización laboral de las madres comunitarias y de las y los trabajadores de hogares infantiles, priorizando su vinculación como trabajadores oficiales.
La creación de estos cargos fue el resultado de un trabajo articulado entre el ICBF, el Ministerio de Trabajo y el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), y contó con el respaldo técnico del Departamento Administrativo de la Función Pública, así como con la viabilidad presupuestal del Ministerio de Hacienda y Crédito.
De acuerdo con el decreto, la provisión de los cargos se hará de manera progresiva y gradual, según la disponibilidad de recursos y los marcos fiscales definidos para cada vigencia. Este proceso permitirá que un número creciente de madres dejen la vinculación tercerizada para integrarse directamente a la planta de personal del ICBF, con mayores garantías laborales.
Actualmente, en Colombia son 40.469 mujeres y hombres se desempeñan como madres y padres comunitarios, brindando atención a 454.531 niñas, niños y adolescentes en todo el país.
Con esta medida, el Gobierno del Cambio reafirma su compromiso con la dignificación del empleo público y el reconocimiento de quienes cuidan y protegen a la niñez en Colombia.

 

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Cultura

Cuando lo gratuito sale caro: la trampa de la vocación en los territorios

Viviana Vasquez Duque

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Siempre surge la pregunta del millón, ¿Cómo te sostienes en la organización? La respuesta surge en automático: Aquí todo es gratuito.

No cobramos por enseñar a narrar el territorio, ni por tejer la palabra con los pueblos, ni por abrir los micrófonos a quienes nunca han tenido voz.

No cobramos porque creemos en lo que hacemos. Pero lo que no se ve —o no se quiere ver— es quién paga el precio de esa gratuidad.

Desde hace más de 13 años, Vía3Tv ha sostenido con dignidad y terquedad un movimiento llamado Escuela de Comunicación Vía3Tv que no solo informa: regenera e impulsa los medios de vida de las comunidades, conectando desde la raíz.

No nos interesa solo comunicar por comunicar. Lo nuestro es comunicación regenerativa como aquella que regenera las relaciones entre lo humano con la naturaleza. Una práctica que cuida la vida en los territorios, que devuelve dignidad a las narrativas, que sana las heridas de la exclusión y cultiva sentido de pertenencia.

Pero regenerar sin recursos es como querer sembrar en tierra agotada, sin agua, sin herramientas, sin sol y aunque la vocación nos ha llevado lejos, también nos ha dejado al borde del agotamiento. Porque el amor no basta. Porque el compromiso no reemplaza condiciones. Porque la vocación —cuando es lo único que tenemos— empieza a doler.

Es así que hemos descubierto que romantizar la precariedad es normalizar el abandono, pues nos dicen: —“Lo que ustedes hacen es increíble y sin recursos.” Lo dicen como si fuera un elogio. Pero lo que debería indignar se vuelve consuelo. Lo que debería impulsarse se deja a la deriva. Y lo que debería cuidarse se exprime hasta que ya no queda más.

¿Qué pasa cuando el esfuerzo infinito se convierte en expectativa institucional? ¿Qué pasa cuando lo gratuito se vuelve excusa para no invertir, no apoyar, no reconocer?

Pasa que los procesos comunitarios se interrumpen.
Pasa que los liderazgos se desgastan.
Pasa que las organizaciones mueren lentamente, sin que nadie lo note.
Pasa que se pierde lo más valioso: la confianza, la continuidad, la raíz.

Sin voluntad de los que sostienen las políticas públicas institucionales, será muy difícil seguir construyendo vida en los territorios.

¿Qué necesitamos para que lo nuestro no muera de vocación?

Las organizaciones sociales, y especialmente las que trabajan desde la comunicación desde todos sus escenarios, necesitamos mucho más que buena voluntad:

Modelos económicos que no contradigan nuestro propósito.

Que podamos combinar financiamiento con autonomía. Que vender no implique traicionar. Que generar ingresos no nos quite credibilidad.

Alianzas reales, no extractivas.

Basta de ser “aliados” que solo sirven para llenar informes. Queremos cooperación horizontal, donde también nuestras agendas importen.

Políticas públicas que reconozcan lo que aportamos.

El trabajo comunitario no es voluntariado eterno. La comunicación regenerativa es un servicio esencial para la vida, la cultura y la biodiversidad.

Cuidados colectivos como eje organizativo.

No más héroes agotados. No más lideresas invisibles. El cuidado emocional, espiritual y físico del equipo debe ser parte del plan estratégico.

Formación en sostenibilidad sin perder lo territorial.

Necesitamos aprender a sostenernos sin desconectarnos de nuestras raíces. Sin convertirnos en empresas ni ONG sin alma.

Comunicación regenerativa no es solo contar historias. Es reparar tejido. Es sembrar futuro en el presente. Pero para eso se necesita más que espíritu: se necesitan recursos, respeto, acompañamiento y voluntad política. No se puede regenerar lo común desde la precariedad individual.

La vocación no debe ser un sustituto del presupuesto. La gratuidad no debe ser un castigo disfrazado de virtud. Lo gratuito sale caro cuando el que lo entrega todo no tiene cómo sostenerse.

Si los procesos sociales desaparecen, no es porque les faltó compromiso. Es porque les sobró soledad.

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