Eventos
Comunicar sin violencias: una tarea que también se aprende,se cuida y se sostiene desde la academia
Por: Paola Andrea Noreña Gil, Decana de la Facultad de Comunicación
Universidad Santo Tomás
Hay encuentros que no se agotan en la agenda que los convoca. Espacios que, más allá de reunir personas alrededor de una mesa, permiten reconocer la urgencia de volver sobre preguntas que atraviesan profundamente nuestro oficio: ¿cómo estamos narrando?, ¿a quiénes estamos escuchando?, ¿qué violencias seguimos reproduciendo cuando informamos, enseñamos, investigamos o tomamos decisiones?, ¿qué lugar ocupa la comunicación cuando se trata de cuidar la vida, la dignidad y la palabra de las mujeres?
Desde estas preguntas participé en el segundo desayuno “Salas de redacción: comunicación con enfoque de género, periodismo sin violencias”, convocado por la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, de la cual hago parte como miembro activa. Fue un espacio de diálogo entre medios de comunicación, universidades, organizaciones de la sociedad civil, cooperación y entidades del Estado, orientado a seguir dando vida al Acuerdo colectivo por una comunicación y periodismo libres de violencias contra las mujeres.
Lo valioso de la jornada estuvo, justamente, en no quedarse únicamente en la constatación de un problema que ya conocemos; las violencias contra mujeres periodistas, comunicadoras y estudiantes no son episodios aislados ni asuntos que puedan resolverse desde gestos individuales de buena voluntad, son expresiones de culturas organizacionales, prácticas profesionales, relaciones de poder y silencios institucionales que requieren ser nombrados, comprendidos y transformados.
Por eso, el encuentro propuso un ejercicio necesario: pasar de la conversación al compromiso y del compromiso a la acción. En mi participación como Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad Santo Tomás, acompañé uno de los momentos metodológicos de la jornada, orientado a reconocer las percepciones de las organizaciones participantes frente a tres asuntos centrales: el nivel de avance en acciones relacionadas con comunicación con enfoque de género, la relevancia del tema y la posibilidad real de aportar con planes de trabajo concretos.
Los resultados dejaron una lectura importante. Existe una alta conciencia sobre la urgencia de este tema y una disposición significativa para actuar; sin embargo, los avances institucionales todavía requieren mayor sistematicidad, continuidad y seguimiento. Esta distancia entre lo que reconocemos como necesario y lo que logramos sostener en la práctica nos interpela directamente, y a su vez nos recuerda que no basta con declarar compromisos: es preciso construir rutas, cuidar procesos, abrir conversaciones difíciles y generar condiciones para que la transformación no dependa solo de voluntades individuales.
El trabajo por mesas permitió ampliar esa lectura y las personas participantes propusieron acciones relacionadas con formación, sensibilización, protocolos, investigación, veeduría, producción de datos, comunicación pública y alianzas intersectoriales. Surgieron ideas orientadas a crear grupos de intercambio de experiencias e investigaciones, fortalecer rutas de atención, socializar protocolos, producir narrativas multiformato, visibilizar mujeres como fuentes expertas y consolidar mecanismos de seguimiento que permitan que lo acordado no trascienda después del encuentro.
Desde la Facultad de Comunicación, este diálogo tiene una resonancia particular, bien sabemos que formar comunicadoras y comunicadores implica mucho más que enseñar técnicas, lenguajes, formatos o plataformas, supone acompañar la construcción de una mirada ética sobre el mundo desde un anclaje humanista; una mirada capaz de reconocer que toda práctica comunicativa produce sentidos, distribuye visibilidad, legitima voces pero también puede reproducir daños; por eso, hablar de enfoque de género en la comunicación no es añadir un tema a la agenda formativa: es preguntarnos por el corazón mismo del oficio.
Comunicar con enfoque de género exige revisar las palabras, las fuentes, los silencios, las imágenes y las decisiones editoriales. Exige preguntarnos por las mujeres que han sido convertidas en cifra, en caso, en titular o en relato fugaz, y también por aquellas cuyas voces no han encontrado lugar suficiente en las agendas públicas; demanda reconocer que la comunicación y el periodismo pueden contribuir a la reparación simbólica, al cuidado de la memoria y a la construcción de entornos más dignos, pero también pueden profundizar estigmas, revictimizar o naturalizar las violencias.
En ese sentido, la participación de la Universidad Santo Tomás en esta jornada reafirma una convicción que atraviesa nuestro proyecto académico: la comunicación tiene una dimensión profundamente humanista. No se trata solo de informar mejor, sino de comprender mejor las vidas que son narradas, los territorios desde donde se habla, las desigualdades que configuran la experiencia social y las responsabilidades que asumimos cuando formamos a quienes mañana estarán en las salas de redacción, en las organizaciones, en las comunidades, en los medios públicos, privados, alternativos o digitales.
El desayuno dejó una certeza compartida: un periodismo sin violencias no se decreta; se construye. Se construye en las aulas, en los manuales de estilo, en los protocolos, en las decisiones editoriales, en las fuentes que buscamos, en las preguntas que formulamos, en las rutas de atención que activamos, en las investigaciones que impulsamos y en las alianzas que somos capaces de sostener.
Por eso, más que cerrar una jornada, este encuentro abrió una responsabilidad, la de seguir tejiendo, desde la academia y junto con otros sectores, condiciones para que la comunicación sea un lugar de reconocimiento y no de daño; un espacio donde la palabra de las mujeres no sea silenciada, instrumentalizada o violentada, sino escuchada en su dignidad, en su fuerza y en su potencia transformadora.
La Facultad de Comunicación de la Universidad Santo Tomás seguirá acompañando estos procesos, convencidas y convencidos de que comunicar con enfoque de género no es una tarea marginal ni una consigna coyuntural, es una forma de asumir el oficio, de formar nuevas generaciones y de participar en la construcción de un país que necesita narrarse sin reproducir las violencias que todavía lo atraviesan.
Cultura
Transición energética ¿la vida en el centro o un nuevo despojo?
Por Yesid Poche Chacué – Comunidad Nasa
Hablar de transición energética no puede reducirse únicamente a paneles solares, mercados de carbono o megaproyectos “verdes”. Para muchos pueblos originarios del mundo, la discusión no es solamente tecnológica o económica; es una conversación sobre la continuidad de la vida, la defensa de los territorios y la relación espiritual con la naturaleza.
Durante la 1.ª Conferencia Internacional para la Transición Energética Más Allá de los Combustibles Fósiles, los pueblos indígenas llegamos con una palabra distinta. No asistimos únicamente para escuchar diagnósticos o participar simbólicamente en los espacios institucionales. Llegamos para recordar que los territorios ya han sostenido formas de vida y cuidado mucho antes de que la crisis climática se convirtiera en una preocupación global.
El posicionamiento colectivo presentado por los pueblos indígenas durante la conferencia fue “La Transición Justa y la eliminación progresiva de los combustibles fósiles deben construirse con nosotros o no serán justas”. Esta afirmación no solo representa una exigencia política, sino también una advertencia frente a los riesgos de repetir modelos extractivos bajo nuevos discursos ambientales.
En muchos escenarios internacionales se habla de transición energética como si fuera un concepto nuevo. Sin embargo, los pueblos indígenas hemos practicado históricamente formas de equilibrio con la naturaleza basadas en el cuidado del agua, la protección de las semillas, el respeto por los ciclos de la tierra y la vida comunitaria. Desde esa mirada, la transición no comienza con nuevas tecnologías, sino con la recuperación de relaciones más justas entre los seres humanos y el territorio.
Las comunidades indígenas han defendido sus cosmovisiones durante siglos, muchas veces enfrentando violencia, despojo y modelos extractivos impuestos sobre sus territorios. Esa experiencia histórica deja una enseñanza fundamental: no puede existir una transición justa si se repiten las mismas lógicas de explotación bajo nuevos discursos “verdes”.
El documento político de los pueblos indígenas presentado en la conferencia señala que “la transición no se debe convertir en una nueva forma de extractivismo colonial que perpetúe modelos que explotan nuestros territorios”. Esta reflexión cuestiona directamente la idea de reemplazar combustibles fósiles por nuevas economías mineras que continúan afectando territorios indígenas y ecosistemas estratégicos.
Volver al origen no significa regresar al pasado de manera romántica. Significa reconocer que existen conocimientos, prácticas y formas de organización comunitaria que continúan siendo vigentes para enfrentar la crisis climática.
En el caso del pueblo Nasa, en Colombia, uno de esos espacios es el fogón, la tulpa o el Ipx Kwet. Allí se orienta la palabra colectiva, se fortalecen los vínculos familiares y comunitarios y se toman decisiones para el cuidado del territorio. El fogón no representa únicamente un espacio físico; es un escenario político, espiritual y cultural desde donde se construye comunidad.
Como lo expresan los pueblos indígenas en el documento final de la conferencia, “para nosotros, el territorio no es un recurso, sino la base de la vida, la cultura, la gobernanza y la espiritualidad”. Pensar una transición energética desde los pueblos implica reconocer estos espacios de vida como fundamentales. Sin territorio libre, autonomía y gobierno propio, cualquier propuesta de transición corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de despojo.
El riesgo de una transición extractiva con otro nombre
Uno de los debates más importantes que surgió durante la conferencia estuvo relacionado con las contradicciones de algunos modelos de transición energética promovidos a nivel global. Aunque muchas iniciativas buscan reducir la dependencia de los combustibles fósiles, también existe el riesgo de profundizar nuevas formas de extractivismo asociadas a minerales estratégicos como el litio, el cobre o el níquel.
Diversas organizaciones y comunidades han advertido que la llamada “economía verde” podría reproducir desigualdades históricas si no garantiza derechos territoriales, consulta previa y participación real de las comunidades afectadas.
En ese contexto, las voces indígenas insistieron en una pregunta fundamental: ¿transición para quién y a costa de quién?
La preocupación no es menor. En distintos países de América Latina, África y Asia, proyectos relacionados con energías renovables o minería para tecnologías limpias han generado conflictos territoriales, desplazamientos y afectaciones ambientales. Por ello, los pueblos originarios reclaman que la transición energética no sea únicamente una sustitución de recursos, sino una transformación profunda de las relaciones políticas y económicas que históricamente han puesto el lucro por encima de la vida.
El documento también rechaza las llamadas “falsas soluciones climáticas”, afirmando que tecnologías como la geoingeniería o la energía nuclear “no abordan las causas estructurales de la crisis climática y permiten prácticas de lavado verde”. Además, insiste en que la transición debe centrarse en “dejar los combustibles fósiles en el subsuelo”, en lugar de depender de mecanismos de mercado que mercantilizan la naturaleza.
La comunicación propia en los espacios globales
Otro aspecto clave de la conferencia fue la necesidad de fortalecer las narrativas propias en escenarios internacionales. Durante muchos años, los pueblos indígenas han sido representados por voces externas, reducidos a discursos folclóricos o convertidos en símbolos culturales sin incidencia real en la toma de decisiones.
La comunicación propia surge precisamente como una herramienta para disputar esas representaciones y posicionar otras formas de comprender el territorio y la crisis climática.
No se trata solamente de “dar visibilidad”. Se trata de construir espacios donde las comunidades puedan hablar desde su experiencia, su memoria y sus formas de entender el mundo. La palabra propia permite nombrar problemáticas que muchas veces no aparecen en los informes técnicos ni en los discursos institucionales.
Desde la comunicación indígena, la transición energética también se narra desde las afectaciones concretas que viven las comunidades: la contaminación de los ríos, el avance de proyectos extractivos, la militarización de los territorios y las amenazas contra lideresas y líderes ambientales.
Pero también se comunica desde la esperanza, la resistencia y la construcción de alternativas comunitarias.
Los pueblos indígenas han sido claros al exigir que su participación no sea simbólica. El documento presentado durante la conferencia sostiene que la participación debe garantizarse “con voz y voto” y con mecanismos reales de incidencia en la toma de decisiones. Esto implica reconocer a los pueblos indígenas no como beneficiarios pasivos de políticas climáticas, sino como actores políticos con propuestas concretas frente a la crisis global.
En muchos encuentros internacionales, la presencia indígena continúa siendo vista como un elemento simbólico o decorativo. Las comunidades son invitadas para abrir ceremonias, compartir expresiones culturales o hablar brevemente sobre espiritualidad, mientras las decisiones centrales permanecen concentradas en gobiernos, empresas y organismos internacionales.
Frente a ello, los pueblos originarios han sido claros: no queremos ser únicamente el “toque cultural” de las cumbres climáticas. Queremos participar en la construcción de políticas, en la toma de decisiones y en la definición de los modelos energéticos que impactan directamente nuestros territorios. La justicia climática no puede construirse sin la participación efectiva de quienes históricamente han protegido la biodiversidad y los ecosistemas.
Los pueblos indígenas no son actores del futuro; son actores del presente. Su experiencia en el cuidado del territorio representa una contribución concreta frente a la crisis ambiental global.
Una transición construida desde abajo
La conferencia dejó una reflexión importante: una transición energética verdaderamente justa solo será posible si nace desde abajo, desde las comunidades, desde las asambleas y desde las formas propias de organización de los pueblos.
Las soluciones no pueden imponerse de manera vertical ni responder únicamente a intereses económicos globales. Deben construirse escuchando a quienes habitan y defienden los territorios.
En medio de la crisis climática, las comunidades indígenas continúan cuidando el agua, las semillas, los bosques y la vida colectiva. Lo hacen no como una estrategia de mercado, sino como parte de una relación histórica y espiritual con la tierra.
Como concluye el posicionamiento de los pueblos indígenas, la transición debe construirse “siempre poniendo la vida en el centro”. Esa visión representa una apuesta ética y política frente a un modelo económico que históricamente ha priorizado la acumulación sobre el cuidado de la vida.
Porque sin territorio, sin agua y sin palabra, no habrá transición posible.
Sobre el autor
Edinson Yesid Poche Chacue es comunicador indígena del pueblo Nasa, estudiante de Comunicación Social y creador de contenidos audiovisuales comunitarios. Su trabajo se enfoca en comunicación propia, memoria territorial, juventudes indígenas y defensa cultural desde los territorios del Cauca, Colombia. Red Nacional Contadores de Historias – Territorio vivo.
“Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente la posición de la Fundación Heinrich Böll Stiftung – Oficina Bogotá, Colombia”.
Eventos
Vía3TV presentó en Más Cultura Local Fest su apuesta por una comunicación que conecta personas, iniciativas y territorios
Bogotá D.C. Vía3TV participó en Más Cultura Local Fest, iniciativa que reunió a artistas, emprendedores, organizaciones, instituciones y ciudadanos para generar espacios de encuentro, conexión y nuevas oportunidades para fortalecer los procesos culturales y económicos de la ciudad.
Durante el encuentro, Vía3TV presentó su propuesta de Ecosistema de Comunicación Regenerativa, una apuesta que busca ampliar el papel de la comunicación: pasar de ser únicamente una herramienta para informar a convertirse en un elemento articulador de relaciones, capacidades, alianzas y oportunidades

Héctor Tocarema, Viviana Vásquez de Vía3Tv y Laura Camila Villamizar de Más Cultura Local.
La propuesta parte de una premisa: cuando las capacidades locales se conectan, pueden generar valor compartido y contribuir a que la vida prospere en los territorios.
En este sentido, para Vía3TV las Economías Vivas y la Comunicación Regenerativa hacen parte de un mismo propósito: fortalecer las relaciones humanas, reconocer la diversidad, cuidar los territorios y facilitar que las iniciativas locales encuentren aliados para crecer y generar bienestar.
“Creemos que las alianzas son el elemento articulador para lograr un verdadero ganar-ganar-ganar. Cuando instituciones, empresas, comunidades, artistas y ciudadanos se reconocen como parte de un mismo ecosistema, aparecen nuevas posibilidades para transformar los territorios.”
La participación en Más Cultura Local Fest abre para Vía3TV nuevas conversaciones con actores de la ciudad y representa un paso más en la construcción de alianzas alrededor de una comunicación capaz de reconocer la diversidad no como una barrera, sino como una oportunidad para dialogar, encontrarnos y aprender a convivir.
Bogotá cuenta con una enorme riqueza humana, cultural y territorial. El desafío es lograr que esa diversidad se traduzca también en bienestar, oportunidades y mejores condiciones de vida para quienes habitan la ciudad.
Desde esta perspectiva, Vía3TV continuará conectando personas, iniciativas, instituciones y empresas alrededor de una comunicación que no solo cuenta lo que ocurre, sino que busca regenerar las relaciones y contribuir a hacer más bonita la vida en los territorios.
Cultura
Vía3TV lidera un proceso de articulación comunitaria e institucional que fortalece los emprendimientos y el tejido social en Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires
Bogotá D. C., 13 de mayo de 2026 — En el corazón de Bogotá, donde diariamente circulan más de 1,3 millones de personas entre habitantes, visitantes y turistas de todo el mundo, nace una apuesta colectiva que busca transformar la manera de habitar, reconocer y fortalecer el centro de la ciudad.
Las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires vienen consolidando un proceso comunitario alrededor de las llamadas Economías Vivas, una iniciativa que reconoce, dignifica y fortalece el trabajo de mujeres y hombres que, a través de sus saberes, oficios, artesanías, gastronomía, arte y emprendimientos, sostienen sus medios de vida y aportan a la construcción cultural, social y económica del centro de Bogotá.
Más que impulsar economías locales, este proceso busca regenerar el territorio desde el encuentro, la cooperación y el reconocimiento de quienes históricamente han construido ciudad desde las bases comunitarias. En ese camino nace la marca territorial “Localidad de Santa Fe, Calidad Local”, una identidad colectiva que visibiliza el potencial humano, cultural y productivo de la localidad y propone una nueva manera de fortalecer el territorio desde lo comunitario, lo solidario y lo regenerativo.

Este proceso es liderado por el movimiento de la Vía3Tv, que, a través de su modelo de comunicación regenerativa, ha impulsado la creación de la Red Economías Vivas, entendiendo la comunicación no solo como una herramienta para informar, sino también como una posibilidad de conectar procesos comunitarios, fortalecer medios de vida, reconstruir confianza y tejer relaciones sociales, culturales y económicas alrededor del cuidado del territorio.
El lanzamiento del Primer Encuentro de Economías Vivas marcará además el nacimiento de la Mesa Centro de Bogotá de la Red Economías Vivas, una plataforma de articulación comunitaria que buscará unir emprendimientos, organizaciones sociales, institucionalidad y sector privado para construir acciones conjuntas que fortalezcan el desarrollo local desde las realidades y necesidades de las comunidades.
Durante más de tres meses, Vía3Tv promovió una mesa intersectorial respaldada por la Unidad Solidaria, en la que participaron entidades como el Ministerio de Igualdad y Equidad, el Departamento para la Prosperidad Social y el Grupo Bicentenario. Esta articulación permitió generar un espacio de encuentro entre instituciones y emprendimientos locales, especialmente liderados por mujeres de las tres localidades, consolidando así una apuesta comunitaria alrededor de la marca “Localidad de Santa Fe, Calidad Local”.

El proceso también permitió fortalecer la relación entre comunidad e institucionalidad, así como crear estrategias para mejorar la visibilidad y comercialización de productos y servicios nacidos en el centro de Bogotá. Uno de los resultados más significativos fue la elaboración de 400 kits promocionales, impulsados con el apoyo del Ministerio de Igualdad y Equidad, destinados a visibilizar las iniciativas productivas y comunitarias que hacen parte de este nodo de Economías Vivas.
Más allá del fortalecimiento económico, esta apuesta busca romper estigmas históricos sobre el centro de la ciudad, promoviendo una mirada donde la solidaridad, el trabajo colectivo y la construcción de paz sean protagonistas. En un país marcado por la polarización y la violencia, estas iniciativas demuestran que existen comunidades organizadas capaces de construir esperanza, arraigo y nuevas formas de vivir bien en la ciudad.
Las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires reafirman así su compromiso de seguir trabajando de manera articulada alrededor de las Economías Vivas, convocando a organizaciones, emprendimientos e instituciones a sumar esfuerzos para consolidar el centro de Bogotá como una potencia comunitaria, cultural y económica basada en el cuidado de la vida, las sinergias territoriales y la sustentabilidad.
Por su parte, Vía3Tv continúa posicionándose como un actor clave en la construcción de procesos de comunicación comunitaria y regenerativa, demostrando que cuando la comunicación se conecta con las necesidades reales de los territorios, puede convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido social y movilizar transformaciones colectivas.
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