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Cultura

El Parque Santander se transformó en el corazón de las Economías Vivas

Viviana Vasquez Duque

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  • 26 emprendimientos locales, comunidades organizadas e instituciones públicas se encontraron en el centro de Bogotá para demostrar que el desarrollo urbano también se construye fortaleciendo los lazos humanos, el consumo consciente y la autonomía territorial.

BOGOTÁ D.C. 19 de octubre de 2026 — El pasado viernes 16 de octubre, el histórico Parque Santander dejó de ser una plaza de paso para convertirse en el escenario de un encuentro vital para el centro de la ciudad. La Feria de Economías Vivas, convocada por la iniciativa y marca Territorio Regenerativo Santa Fe, Calidad Local, reunió a más de 26 emprendimientos de la zona en una jornada dedicada a mostrar que la prosperidad de un barrio no se reduce a transacciones monetarias aisladas, sino que se nutre del valor de su gente y de la fortaleza de sus redes comunitarias.

Esta jornada fue el resultado de una articulación de trabajo entre la Alcaldía Local de Santa Fe y la Unidad Solidaria, respaldada por la labor de difusión y comunicación regenerativa de Vía3Tv, enfocada en visibilizar las capacidades presentes en el territorio.

Más allá de los marcos teóricos, la actividad desarrollada en el Parque Santander funcionó como un ejercicio práctico de la Agenda 2030 en el espacio público. A través de la alianza entre instituciones públicas, organizaciones de la economía solidaria y la ciudadanía —en consonancia con el ODS 17 sobre alianzas estratégicas—, la jornada permitió abordar necesidades concretas de la comunidad mediante la cooperación directa.

El encuentro permitió reactivar un punto neurálgico de Bogotá como un espacio seguro, incluyente y dispuesto para la vida comunitaria, aportando de manera tangible al ODS 11 sobre ciudades y comunidades sostenibles. Al mismo tiempo, la presencia de iniciativas de agroecología, confección en ropa circular, gastronomía típica y oficios artesanales reflejó la aplicación de los ODS 8 y 12, orientados al trabajo digno y al consumo responsable que respeta los límites del entorno y sostiene la economía de los hogares.

 

¿Qué son las Economías Vivas? La diferencia entre vender y tejer territorio

Frente a las dinámicas comerciales convencionales que reducen la actividad económica a una compraventa impersonal, la propuesta de Santa Fe, Calidad Local plantea una perspectiva basada en el reconocimiento mutuo. Las economías vivas son aquellas que nacen de la propia realidad territorial, donde cada producto conserva la impronta, el saber y la historia de quien lo elabora.

Durante la jornada, quienes recorrieron la plaza no solo accedieron a esencias, jabones artesanales, postres, tejidos, prendas de vestir y la tradicional chicha de los cerros orientales, sino a un espacio de conversación sobre los oficios del centro. En ese sentido, el intercambio comercial funcionó como un puente para dinamizar el bienestar dentro de la misma localidad y sostener saberes que le dan identidad a Santa Fe.

«Cuando le compras a una sabedora o a un artesano de tu propia localidad, no estás haciendo un simple gasto. Estás permitiendo que los saberes ancestrales continúen, que las familias mantengan su autonomía y que el valor circule dentro de nuestra propia comunidad», señalaron Viviana Vásquez y Héctor Tocarema, ideadores de la iniciativa Santa Fe, Calidad Local.

Comunicación Regenerativa para visibilizar y conectar desde la raíz

Desde la perspectiva de Vía3Tv, la comunicación regenerativa se planteó como una herramienta para conectar capacidades, visibilizar el trabajo de los 26 emprendimientos participantes y promover el uso respetuoso del espacio público a través de la cultura, la música y el diálogo entre vecinos.

El balance de la Feria de Economías Vivas evidencia que la colaboración entre la ciudadanía organizada, las instituciones y los medios comunitarios ofrece un camino viable para consolidar dinámicas locales más sólidas, equitativas y sostenibles en el corazón de Bogotá.

 

Cultura

Santa Fe, Calidad Local se toma el Parque Santander con la Feria de Economías Vivas

Viviana Vasquez Duque

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Este viernes 16 de octubre, el centro de Bogotá será escenario de un encuentro que pone en el centro a quienes mantienen vivo el territorio: sus oficios, saberes, emprendimientos y relaciones comunitarias.

Bogotá D. C., 13 de octubre de 2026. — En el centro de Bogotá hay mucho más que oficinas, comercios y calles por las que miles de personas transitan a diario. Hay historias que se resisten al olvido, oficios que pasan de generación en generación y comunidades que mantienen vivas sus culturas y tradiciones a través del trabajo cotidiano. Sin embargo, esta riqueza humana y cultural suele pasar inadvertida para quienes recorren el centro únicamente para hacer sus diligencias o conectarse con el mundo desde este punto estratégico de la ciudad.

Santa Fe es un lugar donde Colombia entera parece encontrarse: sus acentos, sus costumbres, sus saberes y sus formas de ganarse la vida conviven en un mismo territorio. Una diversidad que va mucho más allá de lo comercial y que revela el valor de las personas que, día a día, mantienen viva la identidad de sus barrios.

Reconocerla es el punto de partida de la Feria de Economías Vivas de Santa Fe, Calidad Local, que este viernes 16 de octubre, desde las 8:00 a. m. hasta las 4:00 p. m., reunirá en el Parque Santander (carrera 7.ª con calle 15) a emprendedores, productores y representantes de las expresiones culturales de la localidad.

Impulsado por la comunidad Santa Fe, Calidad Local, marca territorio regenerativo creada por Vía3Tv y gracias al apoyo de la Alcaldía Local de Santa Fe y la Unidad Solidaria en impulsar esta feria, este encuentro busca fortalecer las economías locales y, al mismo tiempo, propiciar algo fundamental para la vida en comunidad: volver a reconocernos, encontrarnos y construir confianza.

¿Qué hace viva a una economía?

Una economía está viva cuando el valor que produce no se queda únicamente en una transacción. También se expresa en el conocimiento que se comparte, las relaciones que se fortalecen, la identidad que se preserva y las oportunidades que permanecen en el territorio.

Desde esta perspectiva, las Economías Vivas reconocen que detrás de cada producto o servicio hay una persona, una familia, un saber y una historia. Y que las decisiones económicas cotidianas pueden contribuir a fortalecer los medios de vida, ampliar las capacidades de las comunidades y cuidar el patrimonio cultural y natural que compartimos.

Por eso, esta feria propone una manera distinta de encontrarnos con la economía local. Conocer a quienes producen, escuchar sus historias, descubrir sus oficios y valorar lo que hacen permite que el intercambio vaya más allá de la compra y la venta. Se trata de generar relaciones en las que las personas, los negocios y el territorio puedan prosperar juntos.

No se trata solamente de comprar local. Se trata de reconocer el valor de nuestra gente y contribuir a que ese valor circule por el territorio. Héctor Tocarema – Director Vía3Tv.

Una localidad que tiene mucho por aportar

Santa Fe es un territorio de contrastes y encuentros. En sus barrios conviven la memoria del centro histórico, los saberes populares, los pequeños negocios, las iniciativas culturales y las personas que encuentran en sus oficios una forma de sostener a sus familias y aportar a la comunidad.

Esa diversidad es una capacidad que merece ser reconocida y fortalecida. Cuando las personas encuentran oportunidades para compartir lo que saben hacer, conectar sus iniciativas y colaborar entre sí, crecen las posibilidades de construir bienestar colectivo.

La Feria de Economías Vivas busca precisamente crear esas condiciones: abrir espacios para que las capacidades locales se encuentren, generar nuevas conexiones entre la comunidad y quienes transitan por el centro de Bogotá, y demostrar que el desarrollo de un territorio también se construye desde las relaciones de confianza, la cooperación y el reconocimiento de su identidad.

Porque cuando una iniciativa local encuentra oportunidades para crecer, los beneficios pueden extenderse a su familia, sus colaboradores, sus proveedores y su comunidad.

Una invitación a encontrarnos

Durante la jornada, el Parque Santander recibirá muestras de emprendimientos, productos, oficios y expresiones culturales vinculadas con la localidad. Será una oportunidad para conocer lo que se crea en Santa Fe, conversar con sus protagonistas y descubrir otras formas de relacionarnos con la economía cotidiana.

La invitación está abierta a habitantes, comerciantes, trabajadores del centro y visitantes que quieran acercarse a esta riqueza local, apoyar las iniciativas participantes y reconocer el papel que cumplen en la vida del territorio.

Vía3Tv, medio comunitario que trabaja desde la comunicación regenerativa, acompaña este proceso para conectar las historias, visibilizar las capacidades y contribuir a que las voces del territorio participen en la construcción de su propio desarrollo.

Desde esta mirada, comunicar también significa crear condiciones para el encuentro, la colaboración y la acción colectiva. Porque un territorio no se fortalece únicamente con lo que produce, sino también con la capacidad de sus habitantes para reconocerse, organizarse y construir juntos.

Este viernes, el Parque Santander será un punto de encuentro para comprobarlo.

Feria de Economías Vivas | Santa Fe, Calidad Local

  • Fecha: viernes 16 de octubre de 2026.
  • Horario: 8:00 a. m. a 4:00 p. m.
  • Lugar: Parque Santander, carrera 7.ª con calle 15, Bogotá.
  • Invitan: Santa Fe, Calidad Local y Vía3Tv en articulación con la Alcaldía Local de Santa Fe y la Unidad Solidaria.

Conectando desde la raíz, para que la vida en el territorio prospere.

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Cultura

El «primer Pokémon» de la cultura en Bogotá: una tarde en el Centro Cultural Gabriel García Márquez

Hector Tocarema

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El Centro Cultural Gabriel García Márquez no amaneció en silencio. En la penumbra templada de su auditorio, las conversaciones cruzadas, los saludos de viejo cuño y el bullicio de quienes venían de distintas localidades de la ciudad presagiaban que no sería una tarde común. La cita era para darle la bienvenida oficial a la Escuela Aura, una propuesta de formación y acción de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte nacida al calor de los compromisos del Sistema Distrital de Arte, Cultura y Patrimonio y enmarcada en la visión de la Bogotá del año 2038.
A la entrada, la sorpresa era compartida: las diez o quince personas que la institucionalidad proyectaba en un cálculo prudente se convirtieron de pronto en un recinto abarrotado, replicado en tiempo real por cientos de espectadores conectados a través de las pantallas en YouTube.

Al escenario subió Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte. Lejos del tono protocolario o del monólogo distante que suele caracterizar los eventos oficiales, su voz abrió el paso a una atmósfera distinta, casi de café barrial. Trujillo no venía a dictar una clase magistral ni a clausurar un seminario académico; venía, en sus propias palabras, a entablar “una conversación horizontal y propositiva”.

La apuesta de Aura: formar para incidir en el territorio

La Escuela Aura se erige como una ruta pensada para fortalecer los liderazgos culturales de Bogotá, revitalizar sus dinámicas y tender puentes hacia las nuevas generaciones. Su diseño no busca encerrar el conocimiento entre muros académicos ni limitarlo a la burocracia, sino conectar el saber técnico de la política pública con la memoria viva de los barrios, las localidades y los colectivos creativos.

En esa convergencia, el rol del gestor, del creador y del animador cultural cobra una escala diferente: la de un agente de cambio. No se trata únicamente de gestionar proyectos o tramitar recursos, sino de encender lo que Trujillo denominó la premisa fundamental de esta etapa: “pensamiento colectivo para la acción colectiva”.

La lección del «primer Pokémon»: construir en la diferencia

A medida que avanzaba la tarde, la crónica del encuentro se adentró en el terreno de los diagnósticos incómodos. Trujillo puso sobre la mesa las fisuras de la Bogotá cotidiana: las rupturas generacionales que separan a los jóvenes de quienes hablaban desde el siglo pasado, las discrepancias políticas que fragmentan la conversación, y las pasiones cotidianas que van desde las diferencias futbolísticas entre hinchadas hasta los gustos musicales más disímiles.
En un ecosistema donde la polarización suele convertir la diversidad en un «tinglado» de gritos, agravios y descalificaciones, la propuesta del Secretario apeló a una metáfora fresca que sacó una sonrisa cómplice al auditorio.

Para ilustrar el verdadero reto del liderazgo cultural, Trujillo acudió al lenguaje de los videojuegos y la cultura popular: “El primer Pokémon de un líder cultural es aprender a construir propositivamente desde la diferencia”. Explicó que, al igual que esas criaturas fantásticas donde cada una posee una habilidad o poder particular, en la gestión cultural la diversidad no es una barrera a superar, sino el poder esencial con el cual se logran consensos en medio de la divergencia.

Un horizonte compartido

La jornada en el Centro Cultural Gabriel García Márquez cerró con la certeza de que Aura no es solo una oferta de cursos o talleres, sino un experimento de espacio público donde la ciudad aprende a escucharse. Entre el dinamismo de los jóvenes que se asoman al sector y la experiencia acumulada de los gestores tradicionales, Bogotá busca demostrar que la cultura es, ante todo, el arte de encontrarnos y construir juntos, incluso y sobre todo cuando pensamos diferente.

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Cultura

La pauta no compra licencias sociales: la crisis del relacionamiento cosmético en Colombia

Viviana Vasquez Duque

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Durante años, la consultoría tradicional y la comunicación corporativa nos hicieron creer que relacionarse con las regiones era, sobre todo, una cuestión de técnica: construir una buena narrativa, preparar un informe de sostenibilidad y llegar al territorio con un taller para contarle a la gente lo que se había decidido desde antes. Como si comunicar fuera suficiente para generar confianza. Como si conocer un territorio pudiera resolverse desde un escritorio.

El resultado es predecible y poco alentador: proyectos que se detienen, relaciones que se fracturan, conflictos que escalan y una confianza que se vuelve cada vez más difícil de recuperar cuando las promesas no se cumplen.

En Vía3Tv quisimos preguntarnos qué estaba pasando detrás de todo esto. De la mano de la investigación liderada por Viviana Vásquez Duque, decidimos mirar el problema desde otro lugar: quizá no se trata simplemente de comunidades que se oponen a los proyectos, sino de una relación que se ha ido deteriorando con el tiempo.

Por eso desarrollamos la investigación ¿Volveremos a confiar? y escuchamos a 66 personas para entender qué está debilitando la confianza entre comunidades, empresas, instituciones y otros actores del territorio. No buscábamos respuestas cómodas. Queríamos saber dónde se está rompiendo el vínculo y, sobre todo, qué necesitamos cambiar para volver a construirlo.

Cuando escuchar todavía no significa tomar en cuenta

Los resultados nos llevaron a una conclusión sencilla, pero difícil de ignorar: hay una distancia entre decir que escuchamos al territorio y hacer que esa escucha tenga consecuencias en las decisiones.

Cuando preguntamos por la capacidad de escucha del sector empresarial, la valoración promedio fue de 2,94 sobre 5 (58,8%). Además, cerca del 38% de las personas participantes considera que sus prioridades e inquietudes tienen poca o ninguna incidencia en los espacios donde se toman decisiones.

Con las instituciones públicas encontramos una brecha similar. Mientras el 96,2% considera importante ser respetado, solo el 71,2% percibe que ese respeto se refleja realmente en su relación con las instituciones: una diferencia de 25 puntos porcentuales.

Y cuando los canales institucionales no logran generar confianza, las personas buscan otras formas de hacerse escuchar. Los espacios formales de participación fueron señalados como primera opción apenas por el 18,8%, mientras que un 36% manifestó recurrir a la movilización y la protesta.

Estos datos no dicen que las comunidades quieran confrontar. Dicen algo más interesante: cuando la conversación no abre posibilidades reales de incidencia, la movilización termina convirtiéndose en una de las pocas formas disponibles para poner un tema sobre la mesa.

Cambiar el punto de partida

Estos hallazgos nos llevaron a revisar también la manera en que entendemos el relacionamiento territorial.

Para Vía3Tv, la respuesta no está únicamente en mejorar un mensaje, aumentar la pauta o preparar mejor a los voceros. El cambio empieza mucho antes: en la manera como una organización entiende el territorio y el lugar que le da a las personas que lo habitan dentro de sus decisiones.

A esto le llamamos un Giro Copernicano: dejar de mirar el territorio como el lugar donde se ejecuta un proyecto y empezar a reconocerlo como un sistema vivo, donde existen historias, culturas, relaciones, conocimientos, economías y ecosistemas que hacen posible la vida.

La investigación muestra que existen expectativas muy claras frente a esa relación. El 90% de las personas consultadas considera fundamental conocer con transparencia los impactos reales de los proyectos; el 87,6% espera que se cumplan los compromisos adquiridos; y el 85% prioriza el cuidado del agua y la tierra.

No estamos frente a comunidades que simplemente dicen “no”. Estamos frente a personas que están diciendo qué necesitan para poder confiar.

Cinco cambios para relacionarse de otra manera

A partir de estos hallazgos, desde Vía3Tv proponemos cinco cambios en la manera de trabajar con los territorios:

  • Escuchar antes de decidir. La escucha debe ocurrir cuando todavía existe capacidad de modificar una decisión, no cuando todo está definido. Escuchar también significa estar dispuesto a cambiar.
  • Pasar de la socialización a la construcción conjunta. Informar sobre un proyecto no es lo mismo que construirlo con quienes serán parte de su realidad. La participación tiene mayor valor cuando ocurre desde el comienzo.
  • Hacer que la palabra tenga respaldo. La confianza se construye cuando los compromisos se cumplen, se explican los cambios y se mantiene la conversación incluso cuando aparecen dificultades.
  • Entender el territorio como un sistema vivo. La economía local, la cultura, el agua, la naturaleza y las relaciones comunitarias no son asuntos separados de un proyecto. Son parte de las condiciones que hacen posible su permanencia.
  • Reconocer el conocimiento de quienes comunican desde el territorio. Medios comunitarios, colectivos y creadores locales tienen una comprensión cotidiana de las personas, las historias y las dinámicas de sus comunidades. Relacionarse con ellos implica mucho más que contratar una pauta: implica reconocer su conocimiento y su capacidad para conectar.

La confianza no se construye con una buena narrativa. Se construye cuando existe coherencia entre lo que una organización dice, lo que decide y lo que hace a lo largo del tiempo.

Por eso, el desafío del relacionamiento territorial no es solamente comunicar mejor. Es crear condiciones para que escuchar tenga consecuencias, para que participar tenga sentido y para que los compromisos puedan sostenerse en el tiempo.

Desde Vía3Tv compartimos los hallazgos de ¿Volveremos a confiar? en nuestra edición especial de la revista, como un aporte a quienes hoy tienen la responsabilidad de construir relaciones más legítimas, transparentes y sostenibles con los territorios en Colombia.

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