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Cultura

Perviviendo a través de la imagen de Yazury Dumaza Lana

Karen Dayana Cuadro Cervantes

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A través de su lente, captura la esencia de las comunidades indígenas, resaltando la belleza, sabiduría ancestral y conexión con la naturaleza que caracterizan a los pueblos indígenas. Su impacto va más allá de las fotografías que toma, ya que su trabajo siembra semillas de cambio social y empoderamiento.

Nacida y criada en la comunidad de Charcogallo, en el corazón del Chocó, Yazury creció inmersa en las tradiciones y costumbres de su gente, lo que moldeó profundamente su identidad y su visión del mundo. Su vínculo con la tierra es fundamental, encontrando paz, fuerza y sabiduría  en la naturaleza que la rodea, desde los ríos caudalosos hasta los frondosos bosques, tal como ha venido aprendiendo, de generación en generación. Esta conexión se refleja en su trabajo fotográfico, donde captura la belleza natural de su entorno y las costumbres de su entorno, resaltando la importancia de preservar estos tesoros.

Mediadora Intercultural para Médicos Sin Fronteras

Trabaja como mediadora intercultural para Médicos Sin Fronteras, una organización internacional que brinda ayuda hospitalaria y humanitaria en territorios vulnerables, el rol de  Yazury en esta entidad, es actuar como un puente entre las comunidades indígenas y la organización. Su disposición y el amplio conocimiento de ambas culturas le permite facilitar la comunicación y la comprensión mutua, asegurando que los servicios de salud sean accesibles y culturalmente apropiados. Es consciente de los desafíos que enfrentan las comunidades indígenas al interactuar con organizaciones externas, por lo que adapta los enfoques y mensajes para que sean comprensibles y respetuosos con las creencias y prácticas locales.

La Fotografía como Herramienta de Preservación Cultural

Además de su trabajo como mediadora, Yazury ha encontrado en la fotografía una poderosa herramienta para preservar y promover la cultura de su gente. A través de su lente, captura momentos únicos que reflejan la belleza y riqueza de las tradiciones de su pueblo. Sus fotografías son una ventana al mundo de las comunidades indígenas, mostrando aspectos que a menudo permanecen ocultos para el público general. Desde los intrincados diseños de pintura típica corporal, hasta las prácticas ancestrales de curación, cada imagen es un testimonio de la diversidad cultural que merece ser celebrada y preservada.

Su trabajo fotográfico también fomenta el intercambio cultural. Sus fotos de la vida urbana y los paisajes modernos causan asombro en las comunidades indígenas chocoanas, mientras que sus retratos de la vida rural y las costumbres ancestrales generan admiración en los espectadores urbanos. Este intercambio visual promueve el diálogo y la comprensión mutua entre diferentes realidades culturales.

Educación y Empoderamiento de las Nuevas Generaciones

Ella comprende que el cambio social sostenible requiere de la educación y el empoderamiento de las nuevas generaciones. Por ello, tiene la visión de llevar su trabajo fotográfico a muchas  comunidades indígenas, con el objetivo de inspirar y educar a los niños y jóvenes sobre su rica herencia cultural. A través de talleres y actividades interactivas, planea compartir su conocimiento y experiencias con los más jóvenes, cultivando un sentido de orgullo y aprecio por sus raíces, fomentando así la preservación de las tradiciones y la identidad indígena. Ella cree que al brindar a los niños y jóvenes una comprensión más profunda de su cultura, se les empodera para ser agentes de cambio y defensores de su patrimonio.

Además de promover el orgullo cultural, busca sembrar semillas de respeto y tolerancia hacia otras culturas. Al exponer a los jóvenes a diferentes realidades a través de sus fotografías, espera fomentar la apertura mental y la comprensión intercultural. Esta semilla de tolerancia es esencial para construir una sociedad más inclusiva y armoniosa, donde la diversidad cultural sea celebrada y valorada.

La Pintura Corporal: Una Tradición Milenaria

Uno de los aspectos culturales más cautivadores que Yazury captura en su trabajo fotográfico es la pintura corporal, una práctica ancestral que se remonta a miles de años y que es una forma de expresión artística y espiritual para las comunidades indígenas   del Chocó. Cada diseño de pintura corporal tiene un significado profundo, contando historias sobre la naturaleza, los ríos y la vida misma. Yazury se siente particularmente atraída por los diseños de la etnia Emberá Dovida, a la cual pertenece. Estos intrincados patrones, que se transmiten de generación en generación, son un testimonio vivo de la sabiduría ancestral y la conexión con el entorno natural.

Entre las tradiciones que Yazury ha documentado, destaca el uso del «kipara», una pintura corporal hecha con una fruta selvática del mismo nombre. “Esta pintura no solo embellece el cuerpo, sino que también brinda protección contra los rayos solares, las picaduras de insectos y otras afecciones.”  Menciona Yazury quien además resalta haber  experimentado personalmente los beneficios curativos de este kipara, lo que la  inspira a seguir promoviendo este conocimiento ancestral.

Desafíos y Oportunidades

A pesar de su dedicación y pasión, enfrenta desafíos en su camino hacia la preservación cultural y el cambio social. Uno de los mayores obstáculos es la creciente influencia de la sociedad moderna en las comunidades indígenas, lo que puede llevar a la pérdida de tradiciones y conocimientos ancestrales. Yazury reconoce la importancia de encontrar un equilibrio entre la preservación cultural y la adaptación al mundo moderno. Si bien valora profundamente las tradiciones de su pueblo, también comprende la necesidad de evolucionar y aprovechar las oportunidades que ofrece el progreso. Su objetivo es empoderar a las comunidades indígenas para que puedan mantener su identidad cultural mientras se adaptan a los cambios de manera autónoma y sostenible.

El papel de esta mujer como mediadora intercultural es fundamental en este sentido. Ella actúa como un puente entre el mundo indígena y el mundo moderno, facilitando el diálogo y la comprensión mutua. Su experiencia le ha enseñado que el cambio social verdadero solo puede lograrse a través de la colaboración y el respeto por las diferentes cosmovisiones.

Su mayor esperanza es inspirar a las futuras generaciones de mujeres indígenas a abrazar su herencia cultural y convertirse en agentes de cambio en sus comunidades. Como mujer indígena, ha tenido que superar numerosas barreras y estereotipos, pero su determinación y valentía la han llevado a romper estos moldes y convertirse en un ejemplo de liderazgo y empoderamiento femenino. A través de su trabajo, demuestra que las mujeres indígenas pueden ser voces influyentes y catalizadoras de cambio en sus comunidades.

Preservando para el cambio social

Más allá de su trabajo fotográfico y como mediadora, Yazury  Dumaza siembra semillas de esperanza en todos aquellos con quienes interactúa. Su pasión contagiosa y su compromiso inquebrantable con la preservación cultural y el cambio social inspiran a otros a unirse a su causa y contribuir a construir un futuro más justo y equitativo para las comunidades indígenas. Su trabajo no solo preserva las ricas tradiciones culturales de las comunidades indígenas del Chocó, sino que también siembra semillas de cambio social, empoderamiento y respeto intercultural.

La participación de mujeres indígenas en un Mundo Globalizado

Su dedicación y compromiso son un faro de esperanza en un mundo cada vez más globalizado, donde la diversidad cultural corre el riesgo de desvanecerse. Yazury nos recuerda que la preservación de las tradiciones indígenas no es solo una tarea importante, sino también una oportunidad para enriquecer nuestras vidas y construir una sociedad más inclusiva y armoniosa. A medida que continúa su camino, su impacto se extiende más allá de las fronteras del Chocó, inspirando a personas de todas las culturas a valorar y celebrar la diversidad que nos rodea. Su legado perdurará en las generaciones futuras, quienes llevarán consigo el orgullo por sus raíces y la determinación de ser agentes de cambio en sus propias comunidades.

 

Cultura

Bicentenario de la Reforma Educativa de 1826: la educación como camino para construir una Colombia que cuide la vida

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Bogotá, julio de 2026. Este año Colombia conmemora el bicentenario del Plan General de Estudios de 1826, la primera gran reforma educativa impulsada por el gobierno de Francisco de Paula Santander, una iniciativa que sentó las bases de la educación pública republicana y consolidó una visión de país sustentada en el conocimiento, la ciencia y la formación ciudadana.

Su legado se puede resumir en tres principios: la educación como derecho y función del Estado, la formación científica como motor del progreso y la preparación de ciudadanos para la vida democrática y el servicio público.

Doscientos años después, esta fecha representa mucho más que un aniversario. Constituye una oportunidad para reflexionar sobre el papel que la educación ha desempeñado en la construcción de la nación y sobre los retos que aún enfrenta Colombia para superar las profundas desigualdades sociales, la violencia, la exclusión y las brechas que persisten entre el campo y la ciudad.

Cuando en 1826 se promulgó el Plan General de Estudios, el país apenas comenzaba a consolidarse como República. La mayoría de la población era analfabeta, existían muy pocas escuelas, la educación dependía principalmente de comunidades religiosas y el Estado necesitaba formar maestros, médicos, abogados, ingenieros, científicos y servidores públicos capaces de orientar el destino de la nueva nación.

Frente a ese panorama, Santander comprendió que la independencia alcanzada en los campos de batalla solo tendría sentido si estaba acompañada por una revolución del conocimiento. La educación debía convertirse en el instrumento para garantizar la libertad, fortalecer la democracia y construir ciudadanía.

La reforma de 1826 organizó por primera vez la educación primaria, secundaria y superior bajo la responsabilidad del Estado; impulsó la apertura de escuelas en las provincias; promovió la formación de maestros mediante nuevos métodos pedagógicos; fortaleció las universidades; incorporó las ciencias naturales, las matemáticas, la medicina, la ingeniería y el derecho como pilares del desarrollo nacional, y fomentó la investigación científica y el estudio de la riqueza natural del territorio colombiano.

Aquella visión transformó la educación en un derecho público y en un compromiso permanente con el futuro del país.

Dos siglos después, Colombia continúa enfrentando desafíos que exigen recuperar el espíritu transformador de aquella reforma. Persisten brechas educativas entre regiones, un gran porcentaje de estudiantes encuentran dificultades para acceder a oportunidades de calidad, muchas comunidades rurales siguen enfrentando limitaciones en conectividad, infraestructura y acceso al conocimiento, mientras la violencia continúa afectando territorios donde la escuela representa, muchas veces, el único espacio de esperanza.

Hoy resulta indispensable comprender que la educación no consiste únicamente en transmitir información. Educar significa formar ciudadanos capaces de convivir en la diferencia, resolver los conflictos mediante el diálogo, proteger la democracia, respetar la diversidad cultural, fortalecer la participación comunitaria y asumir el cuidado de la naturaleza como un compromiso ético con las generaciones presentes y futuras.

En una sociedad que durante décadas ha sufrido las consecuencias del conflicto armado, la desigualdad y la fragmentación social, la educación debe consolidarse como el principal escenario para construir confianza, reconciliación y paz. Cada aula puede convertirse en un espacio donde se aprenda a escuchar, a reconocer al otro, a valorar el conocimiento ancestral y científico, a desarrollar pensamiento crítico y a comprender que la vida, en todas sus manifestaciones, constituye el patrimonio más valioso de la nación.

La educación del siglo XXI también demanda integrar la ciencia, la tecnología, las artes, la comunicación, la innovación social y la protección de los ecosistemas. No habrá desarrollo sostenible si el conocimiento no está orientado a cuidar el agua, los bosques, la biodiversidad, los territorios y las comunidades que los habitan.

Por ello, este bicentenario representa un llamado nacional para fortalecer la educación pública, dignificar la labor de los docentes, impulsar la investigación científica, cerrar las brechas digitales, garantizar oportunidades para la juventud y promover modelos educativos que integren el conocimiento académico con los saberes comunitarios, campesinos, indígenas, afrodescendientes y populares.

Colombia necesita una educación que no solo prepare para el empleo, sino también para la convivencia, la solidaridad, la creatividad, la participación democrática y el cuidado de la vida.

Hace doscientos años, Santander entendió que ninguna nación puede sostener su libertad sin ciudadanos educados. Esa convicción mantiene hoy plena vigencia.

El mejor homenaje al Plan General de Estudios de 1826 no consiste únicamente en recordar su legado histórico. El verdadero homenaje será convertir la educación en el gran acuerdo nacional que permita superar definitivamente el atraso, cerrar las heridas de la violencia y proyectar una Colombia reconciliada consigo misma, orgullosa de su diversidad y comprometida con el cuidado de la vida en todas sus expresiones: la vida humana, la vida de los territorios, la vida de la naturaleza y la vida de las futuras generaciones.

Porque un país que educa es un país que protege la vida, fortalece la democracia y construye paz.

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Cultura

Vía3TV lidera un proceso de articulación comunitaria e institucional que fortalece los emprendimientos y el tejido social en Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires

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Bogotá D. C., 13 de mayo de 2026 — En el corazón de Bogotá, donde diariamente circulan más de 1,3 millones de personas entre habitantes, visitantes y turistas de todo el mundo, nace una apuesta colectiva que busca transformar la manera de habitar, reconocer y fortalecer el centro de la ciudad.

Las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires vienen consolidando un proceso comunitario alrededor de las llamadas Economías Vivas, una iniciativa que reconoce, dignifica y fortalece el trabajo de mujeres y hombres que, a través de sus saberes, oficios, artesanías, gastronomía, arte y emprendimientos, sostienen sus medios de vida y aportan a la construcción cultural, social y económica del centro de Bogotá.

Más que impulsar economías locales, este proceso busca regenerar el territorio desde el encuentro, la cooperación y el reconocimiento de quienes históricamente han construido ciudad desde las bases comunitarias. En ese camino nace la marca territorial “Localidad de Santa Fe, Calidad Local”, una identidad colectiva que visibiliza el potencial humano, cultural y productivo de la localidad y propone una nueva manera de fortalecer el territorio desde lo comunitario, lo solidario y lo regenerativo.

Este proceso es liderado por el movimiento de la Vía3Tv, que, a través de su modelo de comunicación regenerativa, ha impulsado la creación de la Red Economías Vivas, entendiendo la comunicación no solo como una herramienta para informar, sino también como una posibilidad de conectar procesos comunitarios, fortalecer medios de vida, reconstruir confianza y tejer relaciones sociales, culturales y económicas alrededor del cuidado del territorio.

El lanzamiento del Primer Encuentro de Economías Vivas marcará además el nacimiento de la Mesa Centro de Bogotá de la Red Economías Vivas, una plataforma de articulación comunitaria que buscará unir emprendimientos, organizaciones sociales, institucionalidad y sector privado para construir acciones conjuntas que fortalezcan el desarrollo local desde las realidades y necesidades de las comunidades.

Durante más de tres meses, Vía3Tv promovió una mesa intersectorial respaldada por la Unidad Solidaria, en la que participaron entidades como el Ministerio de Igualdad y Equidad, el Departamento para la Prosperidad Social y el Grupo Bicentenario. Esta articulación permitió generar un espacio de encuentro entre instituciones y emprendimientos locales, especialmente liderados por mujeres de las tres localidades, consolidando así una apuesta comunitaria alrededor de la marca “Localidad de Santa Fe, Calidad Local”.


El proceso también permitió fortalecer la relación entre comunidad e institucionalidad, así como crear estrategias para mejorar la visibilidad y comercialización de productos y servicios nacidos en el centro de Bogotá. Uno de los resultados más significativos fue la elaboración de 400 kits promocionales, impulsados con el apoyo del Ministerio de Igualdad y Equidad, destinados a visibilizar las iniciativas productivas y comunitarias que hacen parte de este nodo de Economías Vivas.

Más allá del fortalecimiento económico, esta apuesta busca romper estigmas históricos sobre el centro de la ciudad, promoviendo una mirada donde la solidaridad, el trabajo colectivo y la construcción de paz sean protagonistas. En un país marcado por la polarización y la violencia, estas iniciativas demuestran que existen comunidades organizadas capaces de construir esperanza, arraigo y nuevas formas de vivir bien en la ciudad.

Las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires reafirman así su compromiso de seguir trabajando de manera articulada alrededor de las Economías Vivas, convocando a organizaciones, emprendimientos e instituciones a sumar esfuerzos para consolidar el centro de Bogotá como una potencia comunitaria, cultural y económica basada en el cuidado de la vida, las sinergias territoriales y la sustentabilidad.

Por su parte, Vía3Tv continúa posicionándose como un actor clave en la construcción de procesos de comunicación comunitaria y regenerativa, demostrando que cuando la comunicación se conecta con las necesidades reales de los territorios, puede convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido social y movilizar transformaciones colectivas.

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Cultura

Lanzan el Primer Encuentro de Economías Vivas del Centro de Bogotá bajo la marca “Localidad de Santa Fe, Calidad Local”

Viviana Vasquez Duque

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  • Localidad de Santa Fe, Calidad Local, una iniciativa local que articula y moviliza el Primer Encuentro de Economías Vivas desde el corazón del centro de Bogotá.
  • En el encuentro se conformará la Mesa Centro de Bogotá de la Red Economías Vivas, una plataforma que dará continuidad al proceso y permitirá la articulación entre comunidades, sector privado e institucionalidad para construir soluciones desde las bases comunitarias.

Bogotá 7 de mayo de 2026. En la localidad de Santa Fe está ocurriendo algo que no nació desde un escritorio ni desde una agenda institucional. Nació desde la comunidad.

El Primer Encuentro de Economías Vivas — Localidad de Santa Fe, Calidad Local surge como una apuesta liderada por mujeres, hombres, organizaciones sociales, emprendimientos y procesos comunitarios liderado por el movimiento Escuela de Comunicación Vía3Tv, un ecosistema de comunicación regenerativa que ha entendido que comunicar también es convocar, tejer confianza y movilizar acciones concretas para la vida colectiva.

Desde esa convicción, la comunidad decidió encontrarse para reconocerse, visibilizar sus capacidades productivas y culturales, y construir una agenda propia que responda a las realidades del territorio. Más que una feria, este proceso representa una forma distinta de construir desarrollo: desde abajo, desde lo cotidiano y desde el vínculo entre quienes habitan el centro de Bogotá.

Gracias a ese liderazgo comunitario fue posible articular a instituciones y aliados estratégicos como la Unidad Solidaria, el Ministerio de Igualdad y Equidad y Prosperidad Social, consolidando una experiencia en la que la institucionalidad se suma a una iniciativa que nace desde las bases comunitarias y no desde los piramidal.

“Las alianzas fueron claves para cohesionar la institucionalidad con las comunidades locales. No podemos seguir pensando en lo piramidal. Necesitamos generar acercamientos que reconozcan no solo las problemáticas, sino que permitan cocrear acciones conjuntas para transformaciones reales”, afirmó Héctor Tocarema.

La marca Localidad de Santa Fe, Calidad Local recoge precisamente ese espíritu: reconocer que en los territorios existen saberes, economías, prácticas culturales y capacidades organizativas que sostienen la vida y que pueden convertirse en motor de autonomía, arraigo y regeneración social.

Desde la mirada de Vía3Tv, este proceso también reafirma que la comunicación regenerativa es un eje transversal del cambio territorial. Porque comunicar no es solo informar. Es volver a mirarnos, reconocernos, reconstruir confianza y activar vínculos sociales, culturales y económicos que han sido fragmentados por años de exclusión y violencia.

El encuentro de lanzamiento, que se realizará el próximo martes 12 de mayo a las 9:00 a. m. en la Unidad Solidaria, Crr 10 No 15 – 22, reunirá emprendimientos y organizaciones de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires, y marcará además el inicio de la Mesa Centro de Bogotá de la Red Economías Vivas, una plataforma de articulación entre comunidades, sector privado e institucionalidad para construir soluciones desde las bases locales.

Este no es un evento aislado. Es la expresión de una comunidad que decidió organizarse para hacer visible que el desarrollo también puede pensarse desde la cercanía, la cooperación y la fuerza de lo colectivo.

Para mayor información, comuníquese al WhatsApp: 313 3547951

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